Fue en el año 2004 cuando tenía
10 años. Mi hermano había comprado boletos para que asistiéramos al concierto
del grupo de Hard Rock Kiss, el cual iba a presentarse en el Palacio de los
Deportes. Kiss siempre ha sido mi banda preferida; los he escuchado desde que
tenía cinco años, y mi sueño siempre había sido poder asistir a uno de sus masivos conciertos.
Al fin, ese día había llegado.
Llegamos a la arena, que estaba a reventar. Dentro del lugar, me sentía
muy emocionado, ya que era la primera vez que asistía a un evento de esa
magnitud.
Pasó algo de tiempo y las masas estaban frenéticas.
De repente, las luces se apagaron por completo; del escenario, cayó una manta
gigantesca con el logo del grupo grabado; la multitud estalló en gritos. Nunca me había
sentido tan excitado y feliz; mi corazón latía como si fuera a reventar, y todos gritábamos: "Kiss! Kiss!
Kiss!". Estuvimos de esa forma por varios minutos; de pronto, se escuchó un
ruido que nos hacía sentir mucho suspenso. En el momento más inesperado oímos una voz
muy grave, que decía lo siguiente: “All Right, Mexico City. You Wanted the Best,
You Got the Best! The
Hottest Band in the World…Kiss!”. La música comenzó a sonar, al mismo tiempo
que dejaban caer la manta; entonces, apareció la banda tocando la canción “Love
Gun”, acompañada de muchas luces y fuegos artificiales que iluminaban todo el
escenario. Ya en escena, pudimos ver a Paul Stanley, the Starchild, tocando la
guitarra; Gene Simmons, the Demon, el bajo; Eric Singer, the Cat, la batería
y Tommy Thayer, the Spaceman, la guitarra solista.
La banda interpretó muchos de
sus mejores éxitos. Acompañados de mucha pirotecnia, llamaradas que salían del
escenario, guitarras humeantes, etcétera. Mi parte favorita del concierto fue cuando
Paul, en una especie de aro, se transportó a una plataforma que estaba a la mitad
de la arena, muy cerca de donde yo me encontraba. Allí, cantó “I Was Made for
Lovin’ You”. Ese momento fue mágico,
ya que estuve muy cerca de mi héroe, y tuve la suerte de atrapar una de las
plumillas que arrojó hacia el público, la cual conservo hasta el día de hoy.
El show terminó con las
canciones “God Gave Rock and Roll to you II” y “Rock And Roll All Night”; toda la
gente cantaba, la batería se elevó, se lanzaron cañonazos de confeti, Paul
estrelló su guitarra contra el suelo y hubo más pirotecnia que en otras
canciones.


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